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By eumedia
Agro Negocios
OPINIÓN

El presupuesto de la Unión Europea y la PAC

Los líderes de los veintisiete Estados miembros de la Unión Europea, reunidos en Bruselas el jueves y viernes de la semana pasada, decidieron posponer hasta principio de 2013 el acuerdo sobre el presupuesto plurianual 2014-2020. Un resultado previsible para una partida muy complicada, con repercusiones importantes no sólo sobre la agricultura europea. Se ha hablado de disminuir los recursos destinados a la Política Agraria Común (PAC), pero la posición del Parlamento Europeo al respecto es firme: que no se quite ni un solo euro a la agricultura en el próximo ejercicio financiero. Las posibles y cuantiosas reducciones no sólo se enfrentarían a la tajante oposición del Parlamento, sino que tendrían también unas consecuencias tales que habría que replantear la reforma de la Pac desde cero.

A pesar de tener más de 50 años, Europa y su Política Agraria Común tienen que enfrentarse en esta fase a retos inéditos. Por primera vez se discute una reforma de la PAC (que constituye más de un tercio del presupuesto de la UE) y el Parlamento Europeo se involucra de lleno en el proceso de toma de decisiones, aunque sin conocer los recursos financieros que se destinarán a la agricultura. El tema se complica aún más por dos elementos: se está discutiendo un presupuesto para veintisiete Estados, veintiocho incluyendo a Croacia que ingresará el verano del año que viene, y se está haciendo en el medio de la peor crisis económica de la historia de la Unión. En segundo lugar, por primera vez en la historia de la UE se discute no sobre cómo aumentar el presupuesto europeo, sino cómo racionalizar el gasto. Lo que, en mi opinión, no tiene que traducirse necesariamente en una reducción, sino en una mayor eficiencia.

La discrepancia entre las instituciones europeas sobre el presupuesto 2014-2020 empezó en el verano de 2011, cuando la Comisión UE presentó una propuesta de perspectivas financieras que congelaba el balance agrícola a precios corrientes, reduciéndolo en realidad. Lo dijimos claramente: se trataba de recortes ocultos. Hoy día, no como entonces, lo admite hasta el mismo comisario de Agricultura, Dacian Ciolos. Y esto porque en las últimas semanas se han conocido las propuestas de recortes “reales”, y no debidos a los mecanismos de ingeniería presupuestaria. El presidente del Consejo de la UE, Herman van Rompuy, propuso, en un primer momento, una reducción de 25.000 millones de euros en el marco agrícola con respecto a la idea de la Comisión. El viernes pasado, con un nuevo documento, recuperó unos 8.000 millones para el gasto agrícola. Se trate de una reducción de 25.000 o de 17.000 millones, el Parlamento opina lo mismo: es demasiado. También porque la reforma de la PAC propuesta por el comisario Ciolos es muy exigente con los agricultores ya que les pide mayores sacrificios con los pagos verdes (greening) directos. Y no se trata de prejuicios hacia medidas que mejoren la sostenibilidad de la producción agrícola, ya que el greening propuesto por Ciolos no es un mecanismo de incentivación, sino de punición, que absolutiza tres prácticas obligatorias e iguales para todos en Europa, y con unos beneficios medioambientales difíciles de cuantificar. Por otro lado, tiene un impacto del 15-20% sobre los costes de producción de las empresas, presenta muchas dificultades administrativas para los Estados miembros y un más que probable aumento de la burocracia para los agricultores.

Y todo esto sin contar los problemas de aplicación, sobre todo en zonas como la mediterránea. La propuesta de Ciolos no tiene en cuenta de ninguna manera el papel de los cultivos arbóreos como el del olivo, de la vid, de los cítricos en la absorción de CO2 y por tanto de su inestimable ayuda en la lucha contra el cambio climático. Los cultivos mediterráneos (olivares, viñedos y campos de cítricos) que cubren gran parte de la superficie, ya son “verdes”. Es un concepto muy claro para el Parlamento, pero no tanto para la Comisión UE.

Las negociaciones sobre las perspectivas financieras y los contenidos de la reforma de la política agrícola progresan paralelamente. El punto común es el greening. El postulado de la propuesta del comisario Ciolos es que el greening es la única legitimación para obtener recursos para la PAC. Con la propuesta de van Rompuy y el comienzo de las negociaciones sobre las perspectivas financieras, el postulado pierde validez. Para el Parlamento Europeo es simplemente inaceptable imponer mayores sacrificios a los agricultores sobre el greening y ulteriores recortes al presupuesto de la PAC. Por ello, con la comisión de Agricultura del Parlamento que yo mismo presido, hemos decidido posponer hasta el 23 y 24 de enero la votación de las enmiendas a la propuesta de Ciolos. Para entonces tendremos una idea más clara sobre las perspectivas financieras, y podremos cambiar la reforma con mayor mesura y teniendo en cuenta las especificidades de la agricultura mediterránea.